Esta prueba de cuarta generación es crucial para una detección más temprana de la infección por VIH, incluso antes de que se hayan desarrollado anticuerpos detectables. La detección del antígeno p24 permite identificar la infección en la fase aguda (generalmente entre 2 a 6 semanas después de la exposición), mientras que los anticuerpos anti-VIH-1/2 confirman la presencia de una infección establecida.
Su metodología de inmunocromatografía proporciona resultados rápidos, generalmente en 15-20 minutos, sin necesidad de equipo de laboratorio complejo. Esto lo convierte en una solución ideal para puntos de atención, clínicas, hospitales, bancos de sangre y programas de salud pública.







